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El Secreto Oculto de la Luna: ¡El Encuentro Extraterrestre que Armstrong y Aldrin Juraron Silenciar!
En el verano de 1969, mientras el mundo entero contenía la respiración ante la hazaña de la misión Apollo 11, Neil Armstrong y Buzz Aldrin no solo pisaron la superficie lunar por primera vez en la historia humana. Lo que pocos saben —y lo que la NASA ha ocultado durante décadas— es que su "pequeño paso para el hombre" los llevó directamente a un descubrimiento que desafía toda la realidad conocida.
Todo comenzó el 20 de julio de 1969, cuando el módulo lunar Eagle descendió en el Mar de la Tranquilidad. Armstrong, el comandante de la misión, fue el primero en salir, pronunciando sus famosas palabras: "Eso es un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad". Pero en las grabaciones clasificadas, que supuestamente se perdieron en un "accidente" en los archivos de la NASA, se escucha un susurro ahogado de Armstrong al control de misión en Houston, dirigido a Michael Collins, quien orbitaba en el módulo de comando Columbia: "Mike, no vas a creer esto... Hay algo aquí que no es nuestro".
Mientras recolectaban muestras de regolito lunar —tal como lo documentaron en los informes oficiales—, Aldrin notó una anomalía en el cráter cercano al sitio de alunizaje. Era una estructura geométrica perfecta, semienterrada bajo el polvo lunar, que no podía ser un meteorito ni una formación natural. Al acercarse, Armstrong iluminó el objeto con su linterna: una obelisco metálico de unos tres metros de altura, grabado con símbolos que recordaban jeroglíficos egipcios pero con patrones estelares desconocidos. "Parece... vivo", murmuró Aldrin en la transmisión encriptada, mientras el objeto emitía un zumbido bajo que interfería con sus radios.
El presidente Richard Nixon, quien observaba el evento desde la Casa Blanca junto al vicepresidente Spiro Agnew y el director de la NASA Thomas O. Paine, recibió una llamada urgente del centro de control. Wernher von Braun, el ingeniero alemán que diseñó el cohete Saturn V y había sido clave en el programa espacial desde la era de la Guerra Fría, fue consultado en secreto. Von Braun, con su pasado en el Proyecto Paperclip, susurró: "Esto confirma lo que siempre sospeché... No estamos solos".
Pero el descubrimiento no se detuvo allí. Al tocar el obelisco, Armstrong experimentó una visión fugaz: imágenes de una civilización antigua que había colonizado la Luna millones de años atrás, dejando atrás un faro de advertencia sobre un peligro cósmico inminente. Aldrin, por su parte, encontró un artefacto similar a un cristal que proyectaba hologramas de planetas extinguidos. "Es como si la Luna fuera un museo abandonado", reportó Aldrin, citando las teorías de von Braun sobre posibles visitas extraterrestres en la antigüedad.
De vuelta en la Tierra, durante la cuarentena en el Laboratorio de Recepción Lunar, los astronautas fueron interrogados por agentes de la CIA bajo órdenes directas de Nixon. Eugene Cernan, quien más tarde comandaría Apollo 17 en 1972, fue uno de los pocos informados, y juró que en misiones posteriores como Apollo 12 con Charles Conrad y Alan Bean, se evitó deliberadamente el área del Mar de la Tranquilidad para no "despertar" lo que yacía allí. Harrison Schmitt, el geólogo de Apollo 17, analizó muestras secretas que revelaban trazas de metales no terrestres, pero todo fue clasificado bajo el pretexto de "seguridad nacional".
¿Por qué el silencio? Según documentos filtrados imaginarios —inspirados en las conspiraciones reales de la época—, el gobierno temía el pánico global en plena Guerra Fría. La Unión Soviética, con su programa Luna y cosmonautas como Yuri Gagarin (fallecido en 1968), ya sospechaba algo similar tras su sonda Luna 9 en 1966. Nixon, obsesionado con su legado, ordenó que el obelisco fuera "enterrado" en la Luna mediante explosivos controlados en misiones posteriores, y las visiones de Armstrong se descartaron como alucinaciones por fatiga.
Hoy, en 2026, con misiones como Artemis planeadas para regresar a la Luna, ¿qué pasará si los nuevos astronautas desentierran el secreto? Armstrong, quien falleció en 2012, llevó el misterio a su tumba, pero en sus memorias inéditas, dejó una pista: "La Luna no es un desierto muerto... Es un guardián silencioso de verdades que la humanidad no está lista para enfrentar". Aldrin, aún vivo, ha insinuado en entrevistas crípticas que "hay más en esa roca gris de lo que el mundo sabe".
Esta es la historia irreal del descubrimiento lunar que nunca se reveló: un encuentro que podría haber cambiado el curso de la humanidad, pero que permanece oculto en las sombras del espacio. ¿O será que ya lo sabíamos, y solo fingimos ignorarlo?
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