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Mujer celosa: una guía pedagógica y práctica

  Los celos es una emoción humana universal. Aparece cuando percibimos una amenaza real o imaginaria a una relación que valoramos. En el contexto de pareja, suele manifestarse como miedo a perder al otro, inseguridad sobre el propio valor o necesidad de control. Aunque un grado moderado puede señalar compromiso, cuando se vuelve frecuente, intensa o destructiva (“mujer celosa” o cualquier persona celosa) erosiona la confianza, genera conflictos repetidos y puede dañar la salud emocional de ambos. E ste post no pretende “curar” a nadie como si se tratara de una enfermedad aislada. Los celos no se eliminan por decreto ni se solucionan solo cambiando al otro. Se gestiona trabajando en las raíces (propias y de la dinámica de pareja), construyendo seguridad y estableciendo límites claros. El enfoque es pedagógico: entender, comunicar, actuar y, cuando sea necesario, pedir ayuda profesional. 1. Entender qué son realmente los celos. Los celos no es solo “posesividad”. Tiene componentes: E...

Curas contra el cáncer 2026: El año en que la medicina empezó a ganar de verdad


El año 2026 pasará a la historia de la oncología como uno de los años más transformadores desde el descubrimiento de la quimioterapia. No es exageración. Entre vacunas personalizadas de mRNA, fármacos que atacan mutaciones “imposibles”, nuevas formas de radioterapia dirigida y plataformas que reutilizan la memoria inmunitaria del COVID-19, el cáncer está perdiendo terreno de forma medible y, en algunos casos, espectacular.

Empecemos por la noticia que más sacudió los mercados y la comunidad científica en agosto de 2026: los resultados de fase avanzada de la vacuna personalizada de mRNA de Moderna y Merck para melanoma. En combinación con pembrolizumab, la vacuna redujo el riesgo de recurrencia en casi un 50 % y el riesgo de metástasis en cerca del 60 % respecto al tratamiento estándar. Por primera vez, una vacuna contra el cáncer demostró eficacia en un ensayo aleatorizado controlado de gran escala. La tecnología es la misma que salvó millones de vidas durante la pandemia, pero ahora se usa para entrenar al sistema inmunitario contra las mutaciones específicas de cada tumor. Cada paciente recibe una vacuna diseñada a partir de la secuencia genética de su propio cáncer.

Paralelamente, Revolution Medicines logró lo que muchos consideraban imposible: “drogar lo indrogable”. Su fármaco daraxonrasib (Rasonque), aprobado por la FDA en agosto de 2026 para cáncer de páncreas avanzado, ataca las mutaciones KRAS, presentes en el 95 % de los tumores pancreáticos y en muchos otros cánceres. Los datos de supervivencia y reducción de tumores han sido tan contundentes que pacientes como el exsenador Ben Sasse han hablado de “milagro” al ver cómo su dolor desaparecía y los tumores se reducían drásticamente. Al menos 79 fármacos similares están en 238 ensayos clínicos en todo el mundo. El campo de los “molecular glues” y los inhibidores de RAS ha explotado.

Otro avance de alto impacto llegó desde Oxford: el comprimido GRWD5769 de Greywolf Therapeutics. Este fármaco bloquea la enzima ERAP1, que normalmente “limpia” los fragmentos de proteínas de la superficie de las células tumorales, haciéndolas invisibles al sistema inmunitario. Al inhibir ERAP1, el tumor vuelve a mostrar sus antígenos y se vuelve vulnerable a la inmunoterapia. En el ensayo EMITT-1 con 83 pacientes de cánceres avanzados y resistentes, 26 vieron reducción de tumores y 15 una reducción de al menos el 30 %. Las respuestas se mantuvieron durante seis meses en proporciones significativas de casos de cuello uterino, hígado, vejiga, intestino y pulmón.

La técnica CRISPR también dio un salto cualitativo. Investigadores del Innovative Genomics Institute, liderados por Jennifer Doudna, publicaron en Nature un método de “chromatin shredding” activado por ARN que destruye selectivamente células con mutaciones en genes supresores de tumores presentes en casi la mitad de todos los cánceres (y hasta el 70-90 % de algunos de los más difíciles, como ovario, páncreas y pulmón no microcítico). La belleza del sistema es que se puede adaptar rápidamente a nuevas mutaciones.

En el frente de las terapias celulares, un equipo de Ginebra demostró que administrar células CAR-T antes de la cirugía de glioblastoma (uno de los tumores cerebrales más letales) logra un control mucho más duradero que cuando se administran después. Y en páncreas, un ensayo de Columbia y Brown con solo 11 pacientes logró respuestas parciales en el 64 % y control de la enfermedad en el 91 %, incluyendo un caso en el que desaparecieron las metástasis hepáticas y el paciente quedó libre de enfermedad viable tras la cirugía.

La inteligencia artificial está acelerando todo el proceso. Modelos como REDMOD de la Mayo Clinic detectan signos de cáncer de páncreas en tomografías de rutina hasta tres años antes del diagnóstico clínico, con una sensibilidad del 73 % a una mediana de 16 meses de antelación. Pruebas de sangre multi-cáncer como la de GRAIL detectaron cuatro veces más cánceres que el estándar de atención y redujeron los diagnósticos en estadio IV en más de un 20 %.

Incluso la memoria inmunitaria del COVID-19 se está reutilizando. La plataforma PROTEXI convierte la inmunidad preexistente contra el SARS-CoV-2 en un amplificador de la respuesta antitumoral. En modelos preclínicos de melanoma y cáncer de mama, ralentizó el crecimiento tumoral, mejoró la supervivencia y generó memoria inmunitaria a largo plazo.


El mensaje de 2026 es claro: el cáncer ya no es una sentencia única. Es un conjunto de enfermedades que estamos aprendiendo a atacar con precisión quirúrgica a nivel molecular, inmunológico y genético. Quedan enormes retos —acceso equitativo, costes, toxicidades a largo plazo—, pero por primera vez en mucho tiempo, la ciencia está ganando terreno de forma visible y medible.


Escritor de Letras

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