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 La Tierra que Devoró a Venezuela   Crónica Cruda del Doblete Sísmico del 24 de Junio de 2026 E ran las 6:04 de la tarde del miércoles 24 de junio de 2026. El sol todavía calentaba la costa venezolana con esa luz naranja pegajosa que precede al atardecer caribeño. En Catia La Mar, La Guaira, Diana lavaba platos en su pequeño apartamento mientras su bebé de apenas 18 días, Juan David, dormía en la cuna. En Playa Grande, familias regresaban de la playa con neveras portátiles y toallas llenas de arena. En Caracas, gente salía de oficinas, atascada en el tráfico habitual de la capital. Nadie esperaba que la tierra se abriera en dos rugidos casi seguidos. El primero, magnitud 7.2, golpeó como un martillo. Treinta y nueve segundos después, el segundo, 7.5, más profundo y destructivo, completó la sentencia. Profundidad rasa, apenas 10 km. El suelo se onduló como olas de mar en tierra firme. Edificios enteros se inclinaron, crujieron y colapsaron como castillos de naipes: pisos aplast...

Dormir mal: culpe a sus genes


Según una nueva investigación, este gusto por dormir es genético.

Los científicos de las universidades de Edimburgo, Escocia, y de Ludwig Maximilians en Munich, Alemania, estudiaron a más 10.000 habitantes de Europa.

Encontraron que quienes poseen una variante genética, llamada ABCC9, necesitan unos 30 minutos adicionales de sueño cada noche que quienes no tienen este gen.

Tal como explican los científicos en la revista Molecular Psychiatry (Psiquiatría Molecular) uno de cada cinco europeos tienen este gen.
Y esto, agregan, puede explicar las "conductas de sueño" de los seres humanos.

Se sabe que las necesidades de sueño de la gente pueden variar drásticamente de una persona a otra.

Entre los ejemplos conocidos más extremos están el de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher que podía funcionar con sólo cuatro horas de sueño cada noche y el de Albert Einstein que necesitaba 11 horas.

En el estudio participaron habitantes de las Islas Orcadas (en el norte de Escocia), Croacia, Holanda, Italia, Estonia y Alemania.
Cada uno de los individuos respondió cuestionarios sobre sus "conductas" de sueño, incluidas las horas que dormían, y también entregaron muestras de sangre para un análisis de ADN.

El cuestionario incluía preguntas sobre cómo era su patrón de sueño en sus días libres, cuando la gente no necesita levantarse para trabajar al día siguiente, su uso de medicamentos para dormir y sus turnos de trabajo.

Cuando los investigadores compararon estos datos con los resultados de su análisis genético encontraron que quienes tenían la variante del gen ABCC9 necesitaban más sueño que el promedio de ocho horas.

Posteriormente estudiaron cómo este gen actúa en la mosca de la fruta, que también tienen este gen, y encontraron que aquéllas que no tenían la variante dormían tres horas menos que el promedio.


Efectos en la salud

Tal como explican los investigadores, el gen ABCC9 está involucrado en la detección de niveles de energía de las células en el organismo.

El hallazgo, dicen, plantea una nueva línea de investigación en los estudios del sueño y se espera que en el futuro se pueda establecer cómo esta variante genética puede regular el tiempo que la gente duerme.

"Los humanos duermen aproximadamente una tercera parte de su vida" explica el doctor Jim Wilson, uno de los autores del estudio.
"La tendencia de dormir períodos más largos o más cortos a menudo se ve en familias a pesar del hecho de que la cantidad de sueño que una persona necesita puede estar influenciado por la edad, la latitud, la estación y los ritmos circadianos".

"Este hallazgo sobre la biología del sueño será importante para poder descubrir los efectos de la conducta de sueño en la salud".
El científico agrega que "tanto dormir mucho como dormir muy poco están asociados a problemas de salud como hipertensión, obesidad y enfermedad del corazón".

"Tratar de entender la relación entre el sueño y estas enfermedades es un área muy importante".

Tal como explica el doctor Neil Stanley, experto en sueño, hasta ahora se ha descubierto una media docena de genes vinculados a los patrones de sueño.

"Es interesante conocer estos genes, pero en cierta forma nuestros genes son irrelevantes a menos que aprendamos a obedecerlos, y nadie hace eso", señala.

Fuente:BBCmundo Autor: ESCRITOR DE LETRAS

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