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如何在不擔憂執政政府的情況下幸福生活?(Como vivir feliz sin preocuparse por el gobierno de turno)

 想要不依賴政府也能幸福生活,需要培養經濟和精神上的獨立性,專注於你能掌控的事物(行動、思想和情緒),而不是外在因素。 幸福在於活在當下,在於培養正向的人際關係、感恩之心、在實現個人目標上的堅持不懈。    以下是實現這一目標的關鍵要素:  培養獨立自主(個人主權):努力創造收入和知識,減少對國家機構的依賴。 專注於你能掌控的領域:接受並非所有事情都取決於你。將精力集中在你的反應、決策和日常習慣上,而不是試圖改變無法控制的政治局勢。 培養韌性與感恩之心:每天練習感恩,培養寬恕之心,並優先考慮你的身心健康。 避免資訊過載:限制接觸那些會引發焦慮的負面新聞,並將注意力轉移到有意義的活動上。 相信自己:堅持你的個人目標,並相信自己有能力適應改變。    實際行動: 斷開連結:暫時遠離社群媒體和新聞。 參與有意義的活動:投身於能讓你感到充實的項目。 維繫人際關係:與能帶來平和與正向能量的人為伍。   Escritor de Letras 

Bebe:resucitado casi de la muerte...INCREÍBLE


Conocido como "el rostro de la hambruna", el bebe pesaba a los siete meses poco más de 3 kilos. Los médicos del mayor campo de refugiados en Kenia le salvaron la vida en 12 semanas.

Cuando le tomaron en julio las primeras fotografías, Minhaj apenas pesaba 3,1 kg, aunque ya tenía siete meses. Su estado era impresionante por su rostro avejentado, por sus bracitos de alfiler, que apenas tenían fuerza para levantarse y por aquellos ojos enormes, resaltones dentro de una cara exangüe, que parecían ser la única prueba de una vida que casi ya no estaba.

Minhaj fue atendido a tiempo en un hospital del campo de refugiados Dadaab -el más grande del mundo, en Kenia-, y pocos le dieron esperanzas de vida. Aún así, el niño recibió tres transfusiones de sangre y fue alimentado de manera intensiva.

Parte fundamental de su dieta fue una pasta de cacahuete rica en vitaminas. Después fue tratado de tuberculosis y, finalmente, tres meses después, pudo salir del hospital con cuatro kilos más.
Minhaj tuvo suerte porque las imágenes de su cuerpo dieron la vuelta al mundo. "Su madre nunca pensó que se recuperaría.

Todos los miembros de su familia están felices", contó Sirat Amin, enfermera y nutricionista del Comité Internacional de Rescate, que se encargó del cuidado de Minhar. La madre del pequeño, Assiyah Dagane Osman, también se ha mostrado "muy feliz por el trato recibido" al explicar que su hijo "va muy bien".

Huída del hambre

Assiyah Dagane Osman no siempre se consideró tan afortunada. En julio, apenas llegó al campamento de Dadaab, llevó a su hijo moribundo a uno de los hospitales. Había estado caminando durante semanas desde Somalia hasta Kenia para huir de la hambruna que asola el Cuerno de África.

Su caso no es el único. Unicef informó a comienzos de este mes que 190.000 niños, cuyas imágenes no se han difundido como las de Minhaj, podrían morir en cuestión de semanas si no reciben ayuda inmediata.

Pero en realidad los niños que requieren asistencia son muchos más: 1,5 millones. La situación es gravísima: hace más de 100 días que se declaró la hambruna en seis regiones de Somalia del sur del país, debido en gran parte a la sequía, la más grave del país en 60 años y a los combates entre las guerrillas y el Gobierno de transición, que tienen estancado el país.

Naciones Unidas, de hecho, ha cambiado el trayecto que utilizaba para enviar ayuda humanitaria para que así los cargamentos lleguen más rápido. Primero hacía llegar alimentos y otros artículos urgentes al puerto de Mombasa, en Kenia, para luego llevarlos por vía terrestre hasta Somalia. Ahora descargarán directamente en Mogadiscio (la capital) aunque el recorrido es más peligroso.

Sin embargo Unicef reconoce que "miles de niños ya han muerto". A finales de octubre la organización de la ONU alertaba de que más de 320.000 menores, la mitad de los cuales se encuentran en Somalia, "están tan gravemente malnutridos que pueden morir también las próximas semanas y meses si no se amplían rápidamente las operaciones de auxilio".

Si se abre el abanico y se incluye a todas las personas que necesitan ayuda en la región, se descubre que son más de 13 millones los que precisan ayuda, 3,7 de los cuales son somalíes. Por eso muchos huyen, como Assiyah Dagane Osman y su hijo Minhaj. Como ellos, más de 450 mil somalíes buscaron un refugio en Dadaab, que administra el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Sólo 100 mil han llegado desde el pasado junio. Casi 200 mil, por otra parte, han huido a la vecina Etiopía, y 20 mil más, a Yibuti. Caminan durante semanas bajo el sol y no todos logran llegar a la frontera.

Fuente: Infobae
Autor: ESCRITOR DE LETRAS

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