Terremoto: Dos son suficientes para un país en agonía.
La Tierra que Devoró a Venezuela Crónica Cruda del Doblete Sísmico del 24 de Junio de 2026 E ran las 6:04 de la tarde del miércoles 24 de junio de 2026. El sol todavía calentaba la costa venezolana con esa luz naranja pegajosa que precede al atardecer caribeño. En Catia La Mar, La Guaira, Diana lavaba platos en su pequeño apartamento mientras su bebé de apenas 18 días, Juan David, dormía en la cuna. En Playa Grande, familias regresaban de la playa con neveras portátiles y toallas llenas de arena. En Caracas, gente salía de oficinas, atascada en el tráfico habitual de la capital. Nadie esperaba que la tierra se abriera en dos rugidos casi seguidos. El primero, magnitud 7.2, golpeó como un martillo. Treinta y nueve segundos después, el segundo, 7.5, más profundo y destructivo, completó la sentencia. Profundidad rasa, apenas 10 km. El suelo se onduló como olas de mar en tierra firme. Edificios enteros se inclinaron, crujieron y colapsaron como castillos de naipes: pisos aplast...
Es hermoso saber que en el mundo que estamos viviendo todavia existan sentimientos de amor, y sinceridad, cuando en el hoy se protesta por la proteccion de los animales, pero no por la proteccion de los niños,cuando madres sin sentimientos antes de nacer les quitan la vida, o los tienen para tirarlos a un basurero, o dejarlos abandonados en lgun lugar distante a merced de la naturaleza, les bendigo por amar a ese bebe que llenara de dicha, paz, luz y sabiduria ese hogar que han querido formar con responsabilidad, amarlo desde el vientre de la madre hara de ese angelito un ser seguro, inteligente, organizado, y con profundos sentimientos espirituales y grandes valores morales que le serviran para iniciar su vida por el camino del exito y la prosperidad
ResponderEliminarQue sentimientos tan bonitos, felicitaciones ¡¡¡¡¡
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