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¿Tiene Dios su lugar en la física? Cómo la ciencia apunta hacia una Inteligencia Creadora

El viejo falso dilema entre ciencia y fe Durante siglos, la narrativa cultural ha intentado presentar a la ciencia y a la fe como dos fuerzas enemigas irreconciliables. Por un lado, la ciencia moderna, apoyada en el método empírico, las matemáticas y la observación rigurosa, se erigió como la dueña de la verdad material. Por el otro, la religión y la teología fueron relegadas al terreno de la mitología, la metáfora y el consuelo subjetivo. Se nos hizo creer que aceptar las leyes de la física significaba renunciar a la trascendencia, y que creer en Dios exigía un salto al vacío que ignoraba las leyes de la naturaleza. Sin embargo, a medida que el siglo XX avanzó y el siglo XXI nos ha sumergido en las maravillas de la astrofísica moderna, la mecánica cuántica y la biología molecular, ese muro divisorio ha comenzado a agrietarse. Cuanto más profundamente penetramos en los misterios del universo —desde las galaxias más distantes hasta el código binario del ADN—, más evidente se vuelve q...

Venta de finca en la LUNA


Una empresa israelí comercializa parcelas de 500 metros cuadrados a unos 45 euros y facilita una escritura y una fotografía a color con la ubicación exacta del terreno Los compradores creen que rentabilizarán su inversión cuando la NASA construya una base habitada en el astro.

Los Reyes Magos habrán recibido en estas fechas un sinfín de peticiones. Muchas se repiten cada 365 días, sobre todo aquellas que suscriben los adultos (salud, dinero y amor). Pero otras, aquellas que exhalan los más pequeños de la casa, son toda una suerte de incógnitas que se adentran en lo más profundo de ese virtual planeta que presiden los monarcas 'variopinto', 'extravagante' y 'loquierotodo'. Que no son visigodos. «¿Quiero la luna!», hasta habrá sugerido algún diminuto infante. Hace años hubiera sido una utopía. Pero ahora, en pleno siglo XXI, ya es posible. Factible y, sobre todo, bastante más económico que un pedacito de pastizal junto a los cantiles de cualquier bajío cántabro.

El rotativo italiano 'El Corriere della Sera' publica su edición electrónica un artículo en el que, bajo el sugestivo título '¿Chiedi la Luna? Ora puoi', certifica bien a las claras que ya se puede comprar un trozo del astro menor al módico precio de 60 dólares -unos 45 euros al cambio- el 'medio dunam' o, lo que es lo mismo, cerca de 500 metros cuadrados. Unos tres 'carros' de terreno que, al menos en la Tierra, se corresponden con la parcela urbana media a la que Normas Subsidiarias y planes generales subordinan habitualmente la concesión de una licencia de obra.

Sea como fuere, y siempre según 'El Corriere della Sera', casi un millar de israelíes se han tomado muy en serio el proyecto de la NASA de construir una base permanente habitada en la Luna para el año 2020 y han comprado un trocito del satélite terrestre.

Según Daniel Yaron, administrador delegado de 'Crazyshop', compañía israelí que comercializa los lotes lunares, esa inusitada demanda obedece a dos motivos: el placer de regalar 'la luna', de un lado, y la revalorización que se intuye cuando el pequeño astro sea efectivamente una alternativa a una Tierra asfixiada literalmente por los gases de efecto invernadero.

Es cierto que todavía existen muchas dudas legales sobre este tipo de negocio pero, según el rotativo israelí 'Yedioth Ahronoth', vender terrenos en la Luna es posible gracias a que en los años 70 el americano Dennis Hope registró a su nombre el satélite y todos los planetas del sistema solar. Así, en el momento de la compra, los terratenientes siderales reciben incluso un certificado y un detallado mapa fotográfico del terreno que ha comprado. Ver para creer.

Fuente:www.eldiariomontanes.es(enero-2007)

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