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50 emprendimientos viables para Latinoamérica con solo 100 dólares

Con 100 dólares sí es posible iniciar un pequeño negocio en muchos países latinoamericanos, conseguir los primeros clientes y reinvertir las ganancias para crecer. La clave es elegir actividades que aprovechen habilidades, herramientas gratuitas, necesidades locales y, sobre todo, que permitan vender antes de realizar grandes inversiones. Una aclaración importante: los 100 dólares son el capital inicial estimado, no una garantía de rentabilidad. Las cifras dependen del país, la competencia, el acceso a internet, los costos locales y la capacidad de conseguir clientes. Los cálculos siguientes son orientativos y no incluyen necesariamente impuestos, permisos ni el costo de vida del emprendedor. Los 50 emprendimientos, organizados por oportunidad Priorizo negocios que puedan empezar desde casa, con herramientas gratuitas y sin comprar grandes cantidades de mercancía. Las inversiones son presupuestos iniciales orientativos en USD. Los precios de venta son ejemplos para validar localmente, ...

Mar de Aral: !una historia para llorar ¡


En tan sólo 20 años el ser humano ha sido el protagonista de cómo uno de los mayores lagos del mundo (o mar interior) se ha visto reducido hasta límites insospechados.

Esta imagen, obtenida de Wikipedia, muestra el cambio que ha sufrido, el deterioro reinante, que ha sufrido el Mar de Aral, en Asia Central (entre Kazajistán y Uzbekistán) durante los últimos 20 años, si bien todo comenzó en la década de los 60.

Fue en esa época cuando la por entonces Unión Soviética decidió utilizar la gran reserva de agua del Mar de Aral para sus regadíos, cuyo objetivo era producir arroz, melones, cereales y algodón. Para conseguir esto, desviaron el agua de los dos ríos más importantes de Asia Central: Amu Daria y Syr Daria, provocando que el Mar de Aral se quedara sin sus principales alimentadores. Además, los canales artificiales por donde discurría el agua desviaba no hacían otra cosa que desperdiciar el preciado líquido, por lo que el caudal desviado superaba con creces el lógico para mantener un ecosistema equilibrado.

No tardó mucho en resentirse el gran Lago asiático, y es que en la década de los 60 comenzó lo que todos temían: el Mar de Aral comenzó a menguar, a un ritmo de 20 centímetros cada año, ritmo que, en lugar de disminuir, aceleró hasta situarse en los 60 centímetros al año al final de la década de los setenta. ¿Creerán que se detuvo el despropósito? No, en los ochenta se siguió utilizando más y más agua, y la gran reserva de agua disminuyo más y más deprisa. Desde la URSS aseguraron que el fin del Mar de Aral era inevitable y que se trataba de un error de la naturaleza.

Como siempre, ahora tratamos de arreglar las cosas después de estropearlas y los diferentes Gobiernos asiáticos ofrecen soluciones para un Mar que ha perdido hasta el 60% de su superficie. Además, la contaminación excesiva de la zona también ha causado estragos y se teme que esto vaya en aumento.

Fuente:elblogverde.com

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