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Mujer celosa: una guía pedagógica y práctica

  Los celos es una emoción humana universal. Aparece cuando percibimos una amenaza real o imaginaria a una relación que valoramos. En el contexto de pareja, suele manifestarse como miedo a perder al otro, inseguridad sobre el propio valor o necesidad de control. Aunque un grado moderado puede señalar compromiso, cuando se vuelve frecuente, intensa o destructiva (“mujer celosa” o cualquier persona celosa) erosiona la confianza, genera conflictos repetidos y puede dañar la salud emocional de ambos. E ste post no pretende “curar” a nadie como si se tratara de una enfermedad aislada. Los celos no se eliminan por decreto ni se solucionan solo cambiando al otro. Se gestiona trabajando en las raíces (propias y de la dinámica de pareja), construyendo seguridad y estableciendo límites claros. El enfoque es pedagógico: entender, comunicar, actuar y, cuando sea necesario, pedir ayuda profesional. 1. Entender qué son realmente los celos. Los celos no es solo “posesividad”. Tiene componentes: E...

Mar de Aral: !una historia para llorar ¡


En tan sólo 20 años el ser humano ha sido el protagonista de cómo uno de los mayores lagos del mundo (o mar interior) se ha visto reducido hasta límites insospechados.

Esta imagen, obtenida de Wikipedia, muestra el cambio que ha sufrido, el deterioro reinante, que ha sufrido el Mar de Aral, en Asia Central (entre Kazajistán y Uzbekistán) durante los últimos 20 años, si bien todo comenzó en la década de los 60.

Fue en esa época cuando la por entonces Unión Soviética decidió utilizar la gran reserva de agua del Mar de Aral para sus regadíos, cuyo objetivo era producir arroz, melones, cereales y algodón. Para conseguir esto, desviaron el agua de los dos ríos más importantes de Asia Central: Amu Daria y Syr Daria, provocando que el Mar de Aral se quedara sin sus principales alimentadores. Además, los canales artificiales por donde discurría el agua desviaba no hacían otra cosa que desperdiciar el preciado líquido, por lo que el caudal desviado superaba con creces el lógico para mantener un ecosistema equilibrado.

No tardó mucho en resentirse el gran Lago asiático, y es que en la década de los 60 comenzó lo que todos temían: el Mar de Aral comenzó a menguar, a un ritmo de 20 centímetros cada año, ritmo que, en lugar de disminuir, aceleró hasta situarse en los 60 centímetros al año al final de la década de los setenta. ¿Creerán que se detuvo el despropósito? No, en los ochenta se siguió utilizando más y más agua, y la gran reserva de agua disminuyo más y más deprisa. Desde la URSS aseguraron que el fin del Mar de Aral era inevitable y que se trataba de un error de la naturaleza.

Como siempre, ahora tratamos de arreglar las cosas después de estropearlas y los diferentes Gobiernos asiáticos ofrecen soluciones para un Mar que ha perdido hasta el 60% de su superficie. Además, la contaminación excesiva de la zona también ha causado estragos y se teme que esto vaya en aumento.

Fuente:elblogverde.com

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