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Cronicas fantasmales 002: El Relato de la Llorona-Venezuela

Siéntate bien, muchacho, y apaga esa luz del celular. Aquí en el caserío, cerca del caño grande de Apure, las historias no se cuentan con pantallas. Se cuentan con el corazón encogido y la voz baja, porque La Llorona tiene oídos en todas partes. Lo que te voy a contar no es el cuento de niños que cuentan en Caracas. Esto es lo que hemos visto, oído y sufrido nosotros, los que vivimos pegados al agua desde hace generaciones. S e dice que todo empezó en los años cincuenta, en un pueblito llanero llamado El Recuerdo , a orillas del río. La mujer se llamaba María Encarnación Romero. Era hija de un hacendado medio rico, de esas familias que tenían ganado y algo de tierra. Era hermosa, de pelo negro larguísimo que le llegaba a la cintura, piel blanca como la leche y unos ojos que parecían carbones encendidos. Pero era orgullosa y terca. Se enamoró perdidamente de un forastero: un soldado o un comerciante ambulante (las versiones varían según quién cuente). El hombre le prometió matrimo...

Genial: motor magnético, que se alimenta a sí mismo, es autosuficiente.

Un motor magnético, que funciona por principios electromagnéticos?......y que no requiere ningún tipo de energía externa para funcionar ?..... él mismo se alimenta a sí mismo, y no desprende ni humos, ni gases contaminantes, ni ruidos.

Claro que un concepto así es muy difícil que lo veamos llegar a las calles en producción masiva, pero muchos de sus principios sí que podrían ser útiles para soluciones energéticas del futuro.

El motor, instalado en un automóvil, obtiene la energía de las propias ruedas, es decir: del propio tren rodaje. Lo cual es un inconveniente cuando el coche se tenga que parar, por ello, a primera vista, lo que veo que le falta es un acumulador, una especie de baterías que, tal como lo hacen las tecnologías usadas actualmente en vehículos “start & stop”, almacene esa energía para ofrecerla cuando se precise (en ocasiones que se requiera velocidad punta o en subidas).


Aún así su inventor, Troy Reed de Tulsa (Oklahoma), lleva desarrollándolo desde 1994, y aclara que todavía no está completado. Muchos años dedicados a un sueño, indudablemente, pero que si puede hacer que funcione a nivel genérico y que sea lo suficientemente flexible para un uso diario lo hará de oro. Este tipo de personas son las que mueven la ciencia y los inventos que luego disfrutaremos todos en el futuro. Ánimo Troy.


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