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¿Tiene Dios su lugar en la física? Cómo la ciencia apunta hacia una Inteligencia Creadora

El viejo falso dilema entre ciencia y fe Durante siglos, la narrativa cultural ha intentado presentar a la ciencia y a la fe como dos fuerzas enemigas irreconciliables. Por un lado, la ciencia moderna, apoyada en el método empírico, las matemáticas y la observación rigurosa, se erigió como la dueña de la verdad material. Por el otro, la religión y la teología fueron relegadas al terreno de la mitología, la metáfora y el consuelo subjetivo. Se nos hizo creer que aceptar las leyes de la física significaba renunciar a la trascendencia, y que creer en Dios exigía un salto al vacío que ignoraba las leyes de la naturaleza. Sin embargo, a medida que el siglo XX avanzó y el siglo XXI nos ha sumergido en las maravillas de la astrofísica moderna, la mecánica cuántica y la biología molecular, ese muro divisorio ha comenzado a agrietarse. Cuanto más profundamente penetramos en los misterios del universo —desde las galaxias más distantes hasta el código binario del ADN—, más evidente se vuelve q...

Genial: motor magnético, que se alimenta a sí mismo, es autosuficiente.

Un motor magnético, que funciona por principios electromagnéticos?......y que no requiere ningún tipo de energía externa para funcionar ?..... él mismo se alimenta a sí mismo, y no desprende ni humos, ni gases contaminantes, ni ruidos.

Claro que un concepto así es muy difícil que lo veamos llegar a las calles en producción masiva, pero muchos de sus principios sí que podrían ser útiles para soluciones energéticas del futuro.

El motor, instalado en un automóvil, obtiene la energía de las propias ruedas, es decir: del propio tren rodaje. Lo cual es un inconveniente cuando el coche se tenga que parar, por ello, a primera vista, lo que veo que le falta es un acumulador, una especie de baterías que, tal como lo hacen las tecnologías usadas actualmente en vehículos “start & stop”, almacene esa energía para ofrecerla cuando se precise (en ocasiones que se requiera velocidad punta o en subidas).


Aún así su inventor, Troy Reed de Tulsa (Oklahoma), lleva desarrollándolo desde 1994, y aclara que todavía no está completado. Muchos años dedicados a un sueño, indudablemente, pero que si puede hacer que funcione a nivel genérico y que sea lo suficientemente flexible para un uso diario lo hará de oro. Este tipo de personas son las que mueven la ciencia y los inventos que luego disfrutaremos todos en el futuro. Ánimo Troy.


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