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Cronicas fantasmales 002: El Relato de la Llorona-Venezuela

Siéntate bien, muchacho, y apaga esa luz del celular. Aquí en el caserío, cerca del caño grande de Apure, las historias no se cuentan con pantallas. Se cuentan con el corazón encogido y la voz baja, porque La Llorona tiene oídos en todas partes. Lo que te voy a contar no es el cuento de niños que cuentan en Caracas. Esto es lo que hemos visto, oído y sufrido nosotros, los que vivimos pegados al agua desde hace generaciones. S e dice que todo empezó en los años cincuenta, en un pueblito llanero llamado El Recuerdo , a orillas del río. La mujer se llamaba María Encarnación Romero. Era hija de un hacendado medio rico, de esas familias que tenían ganado y algo de tierra. Era hermosa, de pelo negro larguísimo que le llegaba a la cintura, piel blanca como la leche y unos ojos que parecían carbones encendidos. Pero era orgullosa y terca. Se enamoró perdidamente de un forastero: un soldado o un comerciante ambulante (las versiones varían según quién cuente). El hombre le prometió matrimo...

Una "computadora" antigua sorprende a los científicos


El dispositivo hallado en un naufragio y su reconstrucción Foto: NYT


NUEVA YORK (The New York Times).- Una computadora en la antigüedad parecería un anacronismo, como Atenea pidiendo con su celular comida para llevar.

Pero hace un siglo, piezas de un extraño mecanismo con engranajes de bronce y diales fueron recuperadas de un antiguo naufragio en las costas de Grecia. Los historiadores de la ciencia concluyeron que era un instrumento que calculaba e ilustraba información astronómica, en especial las fases de la Luna y el movimiento de los planetas, en el segundo siglo a.C.

El Mecanismo de Antikythera, a veces llamado "la primera computadora del mundo", fue examinado ahora con los sistemas de más alta resolución y con tomografía tridimensional de rayos X. Un equipo de investigadores británicos, griegos y norteamericanos logró descifrar muchas inscripciones y reconstruir las funciones de los engranajes, que revelaron "un inesperado grado de sofisticación técnica".

Liderados por Tony Freeth y Mike G. Edmunds, ambos de la Universidad de Cardiff, Gales, los científicos publican hoy sus resultados en Nature. Afirman que sus hallazgos muestran que las inscripciones y los engranajes eran una representación de las irregularidades del curso orbital de la Luna a través del cielo, tal como teorizaba el astrónomo Hiparcos. Establecieron que el mecanismo data del 150 o 100 a.C.

Misterios de la historia

El barco romano que llevaba los artefactos se hundió en las costas de la isla de Antikythera aproximadamente en 65 a.C. Alguna evidencia sugiere que había partido de Rodas. Hiparcos, que vivía en Rodas, podría haber intervenido en el diseño del artefacto.

En otro trabajo de la revista científica que también se publica hoy, un investigador independiente, François Charette, de la Universidad del Museo de Munich, Alemania, dijo que la nueva interpretación del Mecanismo de Antikythera "es muy seductora y convincente en todos sus detalles".

Historiadores de la tecnología piensan que el instrumento es técnicamente más complejo que cualquier dispositivo conocido hasta por lo menos mil años más tarde.

Reinventar la rueda

El mecanismo, presumiblemente utilizado para preparar calendarios para las épocas de siembra y cosecha y para establecer festivales religiosos, tenía por lo menos 30, y posiblemente 37, engranajes de bronce cortados a mano, aseguran los investigadores. Un ingenioso dispositivo que conectaba dos engranajes inducía variaciones en la representación de los movimientos lunares de acuerdo con el modelo de la órbita elíptica de la Luna formulado por Hiparco.

Las funciones del mecanismo estaban determinadas por el número de dientes de los engranajes. Los engranajes de 53 dientes, afirman los investigadores, "son una poderosa confirmación de nuestra propuesta para el modelo de la teoría lunar de Hiparco". Algunas de las inscripciones se relacionan con los movimientos planetarios tanto como lunares. Tal vez, afirman los investigadores, el mecanismo también tenía anillos de engranajes para predecir las posiciones de los planetas conocidos.

Charette destaca que debieron pasar más de mil años antes de que reaparecieran instrumentos de similar complejidad. Parece claro, dice Charette, que "mucha de la deslumbrante sofisticación tecnológica del mundo heleno simplemente no se transmitió -dice-. La rueda de engranaje, en este caso, tuvo que ser reinventada".

John Noble Wilford

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