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¿Tiene Dios su lugar en la física? Cómo la ciencia apunta hacia una Inteligencia Creadora

El viejo falso dilema entre ciencia y fe Durante siglos, la narrativa cultural ha intentado presentar a la ciencia y a la fe como dos fuerzas enemigas irreconciliables. Por un lado, la ciencia moderna, apoyada en el método empírico, las matemáticas y la observación rigurosa, se erigió como la dueña de la verdad material. Por el otro, la religión y la teología fueron relegadas al terreno de la mitología, la metáfora y el consuelo subjetivo. Se nos hizo creer que aceptar las leyes de la física significaba renunciar a la trascendencia, y que creer en Dios exigía un salto al vacío que ignoraba las leyes de la naturaleza. Sin embargo, a medida que el siglo XX avanzó y el siglo XXI nos ha sumergido en las maravillas de la astrofísica moderna, la mecánica cuántica y la biología molecular, ese muro divisorio ha comenzado a agrietarse. Cuanto más profundamente penetramos en los misterios del universo —desde las galaxias más distantes hasta el código binario del ADN—, más evidente se vuelve q...

Ayudar a los demás....haganlo simpre ¡¡


La filantropía o amor al prójimo, base de todo código filosófico y/o religioso, conlleva en su propia concepción el espíritu altruista. Sin embargo, parece que el propio hecho de ayudar sí otorga beneficios a nuestra propia salud.

Se puede asegurar, sin temor a incurrir en error, que los dogmas católicos se agrupan en dos conceptos filantrópicos: el amor a Dios y el amor al prójimo. La Biblia acude a ellos constantemente como base de casi todo el código moral de la Fe.

Esta concepción filantrópica preconiza las buenas acciones sin esperar nada a cambio y da mayor importancia a la intención y el componente emocional de dichas acciones que a su resultado práctico.

Detrás de esta actitud solidaria hay, sin embargo, connotaciones a nivel personal que, lejos de desdeñar la recompensa, proporciona beneficios evidentes para la salud, y no sólo en el plano existencial o espiritual de nuestra conciencia, sino también en el psicológico.

La construcción de un conjunto de condiciones que nos permitan mejorar nuestra calidad de vida y nuestra salud, o lo que es lo mismo, un estilo de vida saludable, ha sido centrado por la Ciencia en actitudes preventivas como no fumar, consumir alcohol de forma moderada, hacer ejercicio, descansar suficientemente. Pero los últimos estudios realizados demuestran que a todas estas costumbres saludables debemos sumar otras del ámbito espiritual o emocional. Y aquí es donde encajan el altruismo y la filantropía.

De hecho, estas investigaciones parecen haber confirmado que las personas que acostumbran a ayudar a los demás consiguen mayor longevidad que las que no lo hacen. Podríamos asegurar, pues, que los altruistas viven más años que los egoístas. No sólo eso, se ha llegado a comprobar que ayudar a los demás mejora el sistema inmunológico.

La salud mental es la que de forma más patente aparece beneficiada por un comportamiento altruista y desinteresado. Socorrer al prójimo cuando éste lo necesita contribuye y mucho a reducir la incidencia de males de índole mental o emocional como el estrés, la depresión o la ansiedad.

Fuente: LAL/AGENCIAS

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